Apareció súbitamente al doblar la esquina. Sin más, con la soberbia figura de una sirena emergiendo entre la espuma de un mar oscuro.

Hola ¿Cómo estás?

Una pregunta, tres palabras.

Y cómo te explico yo…tanto tiempo, tanta ausencia, tanto recuerdo de lo que fue, tanto pensar en lo que pudo ser, cómo te explico yo…

Cómo te explico yo las noches en barras de bar llenas de gente sin sombra ahogando mis miedos.

Cómo te explico yo la falta de colores y el sabor a óxido del fracaso.

Cómo te explico yo un asiento de acompañante vacío.

Cómo te explico yo el vacío, el tremendo vacío

Cómo te explico mis viajes para huir y no para llegar

Cómo te explico yo que tus ojos le devuelven el ritmo a este corazón que va con el paso cambiado desde que dijiste adiós.

Cómo te explico yo que siempre es invierno…

Hoy abriré una botella de vino para que me adormezca los sentidos, para que, aunque sea por un instante, olvide que, después de tantos años, todo lo bello se sigue pareciendo a ti.

Bien, estoy bien, no me puedo quejar

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