Están aún lejanas las fechas en que se regala carbón, pero uno siente la necesidad de empezar a repartirlo aún a riesgo de resultar extemporáneo. No hace mucho ha comenzado un programa de televisión en el que un puñado de jóvenes se someten a un encierro con el objeto de afinar modales, corregir estéticas y pulir comportamientos. Le leí a un compañero de TL que en cuanto empezó el programa corrió a hacerse un plan de pensiones. No me extraña en vista del panorama. Aún así, estoy seguro que estos personajes no describen a la generalidad de la juventud porque si no la situación sería absolutamente descorazonadora. La cuestión es porqué se explicita la vulgaridad en lugar de la excelencia. ¿no hay jóvenes de los que podríamos aprender muchísimo?. La respuesta es si, pero estos no venden. Mi carbón va dirigido a los que, para conservar su audiencia, no dudan en hacer proselitismo de la vulgaridad, con personajes que se vanaglorian de su propia ignorancia.

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